Trata y esclavitud sexual pierden un espacio

Previo: el 6 de junio de 2013 mataron a cinco personas en Tepito y todos los bares que busqué en el Centro Histórico estaban cerrados, menos el Azteca´s Mens Club. El lugar tenía una vida muy particular y medieron ganas de escribir una crónica. Después de seis meses lo que escribí me parece una maldita basura en muchos sentidos (ni si quiera es una crónica). Aquí va un nuevo intento con herramientas aprendidas últimamente.

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De día hay mucha gente, pero en la madrugada ratas y cucarachas enormes salen de las cloacas del Centro Histórico para reclamar la superficie de su reino. No es consciente de esto, pero convive con esa fauna mientras avanza borracho sobre Eje Central a las tres de la mañana, seguro que encontrará un lugar donde no aplique la ley que obliga a bares a cerrar temprano… y prácticamente ningún otra.

Afuera el ambiente es exultante: guardias de seguridad, taxistas y ambulantes conviven en un extraño ambiente de camaradería, esperando a la entrada y salida de clientes; de día la actividad se camuflajea por el bullicio de las cientos de personas que diariamente caminan por la zona, pero a las tres de la mañana ya es el único lugar abierto de los alrededores y sus luces rompen con la normalidad de la noche.

En la entrada principal del Azteca´s Mens Club se topa con dos guardias vestidos de traje y corbata que le darán trato de caballero, igual que el resto de los meseros; el acceso es sólo un trámite que incluye exhibir IFE y una revisión por favor para detectar armas y objetos de valor.

Cruzar esa puerta de vidrio es entrar al mundo del vicio, como prender un cigarro y dar el jalón que fastidia garganta y pulmones pero que hace click de placer en el cerebro.  Sin frío, con la comodidad de la contradictoria luz oscura y otros clientes que proporcionan anonimato intenta buscar mesa, pero su mirada va directo a la pista donde cuatro chicas desnudas terminan de bailar un remix de algo y van tras bambalinas.

Ahora sí, se acomoda cerca la pista y el mesero le extiende una carta atascada con una lista enorme de bebidas nacionales y extranjeras que en realidad no lee completa, sólo ve el precio de lo de siempre y lo pide al mesero. A la orden caballero.

Viéndolo bien el lugar no es tan grande: caben alrededor de 60 mesas, divididas por la plataforma con cuatro tubos metálicos. Cuatro teles transmiten Bandamax y la luz negra morada es cortada por lámparas rojas, amarillas y verdes. Siempre hay música y siempre hay mujeres.

Traen tequila, pasan dos canciones y salen otras cuatro chicas al escenario. La ve, está borracho y tiene dinero.

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Aztecas Mens Club

En 2012 se publicó la legislación federal que permitió iniciar operativos contra lugares que promueven la trata de personas y explotación sexual, con un agregado que es clave: el consentimiento de la víctima no excluye de responsabilidad penal a quien participe en la red criminal.

Aún así las acciones de la policía y ministerio público no fueron inmediatas, asociaciones civiles tuvieron que reforzar su estrategia de acoso contra establecimientos que estaban a la vista de todos e incluso en pleno centro de la ciudad para llamar la atención sobre la urgencia de intervención oficial.

Es el caso de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América y el Caribe (Catwlac, por sus siglas en inglés) cuyo trabajo es dar seguimiento a toda la cadena que hace posible este negocio: desde la sustracción, sometimiento y explotación de la víctima, hasta su rescate, defensa legal, medidas cautelares, rehabilitación a la sociedad e incluso la actualización del marco legal con iniciativas de ley.

La directora regional de Catwlac, Teresa Ulloa, afirma que a las autoridades les parecía muy difícil encontrar los lugares donde se cometían estos delitos, por ello se dieron a la tarea de buscarlos y elaborar una especie de directorio que un año y medio después coincide con los puntos donde se han realizado los últimos operativos. Con una estrategia de escarcheo, que consiste en plantarse fuera de los antros para señalar su existencia, comenzaron a llamar la atención sobre la magnitud de este fenómeno delictivo.

Poco a poco han salido a la luz historias de mujeres y niñas sometidas por el método del enamoramiento, el secuestro o el aprovechamiento de vulnerabilidades. El negocio está basado en la gran retribución económica que representa con una baja inversión.

Si la víctima es virgen se pueden pagar 5 mil dólares por una, dice Teresa Ulloa, pero después se le obliga a mantener relaciones sexuales con 70 hombres al día para mantener ese nivel de ganancias; pone el caso de una mujer que rescataron y que ahora se encuentra en Nueva York: “está toda destrozada, lleva tres cirugías reconstructivas y requiere dos más”.

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Aztecas Mens Club

 

Piel blanca, delgada, bajita y pelo corto; una falda y una blusa que apenas cubre el ombligo; ambas caen con poca cadencia dejando ver su cuerpo que aún desnudo esconde el aburrimiento de la rutina, que en este caso corre con el trasfondo de otra mezcla electrónica, igual de aburrida.

Ninguna de las cuatro mujeres se parece, se visten igual o bailan coordinadas, incluso se atropellan sobre la pista en burdas transiciones de un tubo a otro. Aunque existe cierto acuerdo sobre el momento en que deben quitarse la ropa, de tal forma que al acabar el bloque musical las cuatro quedan desnudas o sólo con la tanga.

Tener a una mujer es lo más fácil, sólo hay que llamar el mesero y pedirla. A la orden caballero. Una vez que las cuatro acabaron pasa un intermedio musical y otras cuatro mujeres salen a la pista, pero también vuelve el mesero luego un viaje tras bambalinas y tras de él una joven.

Con el mesero no hay diálogo, ella pregunta si se puede sentar e inicia una presentación que en realidad es una negociación: Diana, 26 años, ¿me invitas algo o vamos al privado? Los últimos acontecimientos borran cualquier indicio de sueño y despierta la vela platicadora del borracho, quien le pide a su acompañante una copa de dama, un vaso de cerveza de 190 pesos que garantiza la presencia de ella mientras se la acaba.

La conversación ronda el qué haces aquí, qué te parece el lugar y si quieres agárrame las chichis, con miradas lascivas pero sin seducción ni riesgo de ser bateado. Como el matador que practica con un carrito que simula la cara de un toro, sin ningún peligro de ser cornado.

Tras un rato se introduce de forma verbal la otra lista de los precios y más o menos que incluyen:

  • Copa de dama: 190 pesos, beber y platicar en la mesa
  • Copa de dama doble: 265 pesos, lo mismo pero dura más
  • Boleto baile: 265 pesos, baile desnudo por una canción
  • Cuarto: mil 450 pesos, sexo vaginal, anal u oral por 30 minutos

Y sí, al fondo están los baños de hombres y más allá una sección de privados, donde pagando los mil 450 pesos se puede tener sexo durante media hora.

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Aztecas Mens Club

 

La esclavitud sexual se sostiene por una sociedad basada en el patriarcado que fija la cultura del sexismo, machismo y violencia contra las mujeres, en un entorno donde el poder del dinero o la fuerza dan derecho sobre la vida de otras personas, dice Teresa Ulloa.

Con estas condiciones persiste un mercado de servicios sexuales relacionados con los bailes eróticos, sexo servicio y pornografía que crecen bajo el amparo de grandes mafias locales o trasnacionales que operan con resquicios legales o simplemente bajo la corrupción. Combatir a este bloque no es nada fácil, pues incluso encuentra eco en los más altos niveles de la política.

En la iniciativa de ley de Catwlac se sancionaba con cárcel y un esquema de multas a los consumidores de estos servicios, pero legisladores federales modificaron ese apartado de tal forma que el consumidor sólo puede ser castigado si conoce la naturaleza de la red delictiva, lo que hace muy complicado perseguir a las personas que alimentan de recursos a esta mafia.

La ley es aplicable en todo el país pero los operativos se han aplicado de forma desigual, con avances en Distrito Federal y Chiapas aunque con grandes atrasos en entidades como Puebla y Tlaxcala, conocidas como fuente de origen de víctimas y victimarios. De esta forma, aunque se percibe cierto avance en zonas del DF, sobre todo Centro Histórico que prácticamente se encuentra limpio, persiste la oferta en otras regiones cercanas como el Estado de México.

Adicionalmente, grupos dedicados al narcotráfico han incursionado en esta actividad al darse cuenta de las grandes ganancias, que es un delito socialmente naturalizado y que no se persigue con la misma rabia que el tráfico de drogas, dice Teresa Ulloa. ¿Entonces cuál es la clave para combatir el problema?

Se trata de hacer responsables a los hombres, afirma Ulloa, la transformación cultural no la podemos dar sólo las mujeres. “Hay que entender que las mujeres no son ninfómanas ni existe placer (…) ni para los clientes existe placer, hay un estudio que incluso dice que se siente denigrados por acudir a sexo de paga”.

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Aztecas Mens Club

El alcohol ha entorpecido la facultad de mantener una plática coherente, pero en el fondo sigue viva la capacidad de hacer sumas y restas: el resultado hace prohibitiva la última opción de la lista de precios y la penúltima parece que no vale la pena por durar muy poco; otra copa de dama soluciona el asunto de las finanzas.

El tiempo avanza, el trago se acaba y la copa de dama desciende vertiginosamente con vez que Diana toma un poquito. La conversación ya toca algunos puntos interesantes sobre el negocio.

El Azteca´s Mens Club es uno de los table dance más conocidos del centro de la ciudad de la México, durante sus más de 50 años de operar en Eje Central, fuera del metro Salto del Agua, se han desnudado mujeres que luego han saltado a la fama mediante la televisión o encontrando esposo ricos que las sacan de esta actividad.

Fue uno de los negocios que vivió la transición del bar de ficheras al espectáculo del table dance y aunque históricamente el sexo servicio no era uno de sus atractivos principales ahora se encuentra normalizado al interior.

Diana dice que nunca lo han cerrado, hay operativos pero nunca o casi nunca intervienen los inspectores. Aunque dice que ha visto de todo, desde peleas a golpes hasta balaceras, incluso cuenta que una vez le dispararon a un mesero afuera del bar.

¿Y aún así no lo cerraron? No, el dueño está pesado ¿Cómo se llama? Don Julio, sólo viene a cobrar.  En la pista persiste el desfile de mujeres, ya no cuatro sino tres o dos por turno, aunque sigue la llegada de más y más clientes. A las cinco de la mañana el lugar se encuentra pletórico gracias a un cambio de música, suena Diario de un borracho.

El alcohol se acabó y con él la conversación interesante. Diana se despide, experta en el diagnostico de clientes sin dinero o codos y teniendo como respuesta la promesa de volver para seguir explorando las posibilidades de la segunda lista de precios.

La cuenta se acerca más o menos a lo calculado y el pago se cumple como un tramite más.  Salir significa escurrirse entre los guardias y escapar de los taxistas que se aprovechan de consumidores ebrios. Caminar es perderse entre la noche y ver a las ratas de lejos mientras vuelven a casa con la inminente llegada del día.

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Aztecas Mens Club

2013 estuvo marcado por operativos en bares, table dance y otros giros que funcionaban como fachada perfecta para la trata de personas y la esclavitud sexual. La acción de la policía,  ministerios públicos y asociaciones civiles golpeó una estructura del negocio, al menos en ciertas partes de la ciudad de México, como el Centro Histórico donde al menos siete establecimientos de este tipo se encuentran clausurados.

El golpe al Azteca´s Mens Club ocurrió el 30 de octubre y en total se rescataron 42 víctimas de trata; aunque es una empresa con presencia en otras ciudades el operativo fue importante por la magnitud del negocio y la  tradición que veían consumidores en ese sitio.

En la lucha no todos los cambios son culturales, persiste un interés político y falta de coordinación entre las autoridades encargadas de combatir este delito. Catwlac aprecia un afán de las autoridades capitalinas de colgarse estrellas que no le corresponden, pues ha faltado colaboración con la Procuraduría General de la República (PGR) para perseguir delitos que corresponden al fuero federal, como la delincuencia organizada.

También se adolece de un esquema integral para rehabilitar a las víctimas y que no sean vulnerables ante las redes criminales. Uno de los enfoques de la asociación es dar seguimiento cuatro o cinco años a las mujeres rescatadas que incluye un albergue de emergencia, asesoría legal, servicios humanitarios, apoyo para que acudan a declarar, alimentación, ropa, médico, hogares de medio camino, educación y proyectos productivos.

Actualmente operan con una galletería y una boutique, de tal forma que puedan tomar autonomía poco a poco; “nunca vas a volver a ser la misma pero puedes ser un ser un humano mejor”, les dice Ulloa a las mujeres que pasan por este proceso. El esquema es totalmente pertinente, pues llegan a trabajar con víctimas que arrebatan a cárteles como Los Zetas, donde requieren mayor cuidado en cuestiones de seguridad y asesoría legal.

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El aire frío se mezcla con el humo del cigarro y fastidia aún más los pulmones, pero aún así avanza sobre Eje Central buscando un espacio para seguir tomando.

No es la misma seguridad de antes, de alguna forma el Centro Histórico de la ciudad de México ha dejado de dar cobijo a una especie de consumidores que participa de forma activa en una red criminal cuyos alcances son difíciles de comprender.

Caminar sobre Eje Central es ahora más solitario para este grupo, no hay taxistas, ni guardias metidos con calzador en trajes y corbatas, ni tantos ambulantes nocturnos ni más trato de caballero, sólo la fauna subterránea que sale a ver cómo van las cosas.

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