Sexo, política y misoginia

Política y sexo son una combinación de lo más común en todo el mundo, pero ya que persiste una cultura machista y de misoginia en casi todas las esferas públicas las mujeres se convierten en el gran foco de atención de estos temas, que casi siempre terminan en escándalo.

En Colombia y Estados Unidos la prostituta Dania Londoño Suárez concentra la atención de medios de comunicación por la noche que pasó con un elemento del Servicio Secreto antes de la visita del presidente Barack Obama a la cumbre de Las Américas.

El 13 de abril la joven estuvo en una fiesta con la avanzada de seguridad del presidente de Estados Unidos  y posteriormente fue con uno de los agentes a un hotel; al levantarse el sujeto, cuya identidad no ha sido difundida, se negó a pagarle, por lo cual la prostituta pidió apoyo a la policía y ahí inició el escándalo.

Luego que se destapara el caso el paso siguiente fue indagar la identidad de la mujer, tras lo cual vinieron las entrevistas de todo tipo de medios de comunicación, desde el New York Times hasta estaciones locales.

Como sucede en estos casos, el interés público (el comportamiento de los agentes del Servicio Secreto en el extranjero y la posible fuga de información sobre la seguridad del presidente Obama) fueron desplazados por el morbo y la explotación comercial y sexual del caso.

El rey de este tipo de casos es el ex primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, quien combinó su estilo de vida de orgías y excesos durante varios años con el manejo de su país y sus múltiples empresas.

Aunque il cavaliere ha enfrentado juicios por todo tipo de cargos (desde corrupción hasta abuso de menores) hasta ahora no ha pisado la cárcel y toda la atención se ha centrado en las mujeres involucradas: modelos, edecanes, conductoras y prostitutas de lujo a las que incluso recompensaba con cargos públicos.

La lista es largísima, aquí unas cuantas: Nicole Minetti, Patrizia DAddario, Noemi Letizia, Angela Sozio… y aunque la mayoría de ellas han tenido algún tipo de “éxito” por las relaciones también se han registrado víctimas, como Chiara Danese, quien no aceptó el ambiente en una de las orgías y finalmente inició una denuncia.

Parece aceptado que es más fácil para los políticos hombres zafarse de estos problemas, aunque no sin sacrificar algo de credibilidad; es el caso de Bill Clinton que tras su reacción “inapropiada” con Mónica Lewinsky incluso logró la reelección en Estados Unidos.

LA DOBLE MORAL DE MÉXICO

Tomando en cuenta estos casos parece de niños la atención generada en México en torno a Julia Orayen, la edecán del debate presidencial organizado por el IFE, que a tres días del encuentro ya apareció en decenas de entrevistas; sin embargo, me parece que muestra a la perfección la doble moral y misoginia con que se desenvuelven actores públicos.

La prueba más fuerte de ello es la estúpida disculpa oficial del IFE por el vestido de la edecán y la idea de que fue un distractor de las autoridades para desviar la atención del contenido de los debatientes. Por ejemplo, ¿es creible pensar que si alguno de los candidatos hubiera expuesto una idea novedosa habría quedada opacada por el escote de Julia?, yo creo que no y que por el contrario todos los que tienen acceso a un micrófono a alguna publicación tendrían que respetar su trabajo como modelo y asumir que su vestimenta fue un simple error de producción.

Sobre este tema, ella misma ha aclarado que no tuvo ningún interés en el contenido del evento y que simplemente le pidieron llevar un vestido blanco largo.

Sin embargo, la misoginia no sólo es exclusiva de los hombres: la candidata del Partido Acción Nacional (PAN) a la Presidencia de México, Josefina Vázquez Mota dijo esto el martes 8 de mayo sobre Enrique Peña Nieto y el estado que gobernó:

(Edomex)  es el más corrupto del país, el que maquilla cifras de feminicidios, donde las mujeres no importan, sino para actuar y fingir que están de su lado

Aquí la nota completa. ¿Realmente?, ¿y las mujeres que apoyan a Peña Nieto por convicción, las que no fingen? Quizá sea un error de interpretación del mensaje y realmente se refiera al gobierno que finge, pero qué tal el spot que sacó en el que afirma que será “una presidenta con faldas, pero eso sí, con muchos pantalones”, una de las frases más machistas de nuestro lenguaje coloquial, como afirma Lucía Lagunes Huerta.

En este mismo tenor se enmarca la campaña de Natalia Juárez a diputada federal, en la que posó semidesnuda en una serie de carteles que se publicaron en Jalisco y que ya tuvieron repercusión nacional e incluso internacional. Si bien ya dijo en una entrevista que el objetivo es “impactar y no pasar desapercibidos” es obvio que su propuesta choca con los sectores que piensan que el cuerpo femenino sólo se puede exhibir en las mal llamadas revistas para caballeros.

LIGAS

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