Foto: Angélica Abelleyra

El laberinto de José Luis Martínez

Foto: Angélica Abelleyra
Foto: Angélica Abelleyra

¿Cuánto tiempo cuesta pintar una pared o lavar los platos?

 José Luis Martínez, director de Laberinto, mide ese tiempo de acuerdo a las páginas que podría escribir. Su principal problema es que la suma de las tareas cotidianas y obligaciones editoriales le complica hacerse de algunas horas para redactar.

Considera que un periodista debe tener varios estilos para escribir y dominar la capacidad de saber cuál usar, de acuerdo al trabajo que se requiere. Sí tiene clara una cosa: no se siente cómodo redactando en primera persona.

Por eso llama la atención que su última publicación -El día que cambió la noche (septiembre, 2014)- cuente de forma tan personal la tragedia del terremoto de 1985. Reconoce que no había otra forma de contar un suceso que le afectó tanto y que cambió profundamente la vida en la ciudad de México, sobre todo la diversión nocturna que conocía bastante bien.

La crónica está basada en los hechos que rodearon el 19 de septiembre de 1985 y deja entrever que la vida nocturna fue una de las damnificadas, incluyendo las marquesinas y estrellas de los cabarets de la ciudad. Además de los edificios destruidos y miles de muertes, el terremoto forma parte de la cicatriz de esa generación.

“Cuando se murieron me di cuenta que nunca había conversado con ellos”, dice sobre los compañeros y amigos que perdió hace 29 años y destaca la importancia de “reportear la mirada”.

A pesar de su gusto por la vida nocturna, sobre todo en décadas anteriores, el editor de Laberinto reconoce que no le gusta el contacto con las demás personas.

José Luis Martínez  se reunió con estudiantes del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) para relatar cómo entró al periodismo cultural y su paso por varios medios de comunicación. Aunque ha visto el desarrollo del oficio periodístico y los cambios derivados de la tecnología, no se asume como un perpetuo melancólico, de los que creen que todo era mejor antes, e incluso dice que uno de los peores riesgos es hacerse viejo, perder la capacidad de asombro.

MEDIOS

Tras una carrera de tres décadas, ahora dirige el suplemento cultural Laberinto, el cual vio la luz el 22 de junio de 2003 y desde entonces ha coordinado 288 números y cientos de contenidos que conforman en el amplio espectro del periodismo cultural.

El encarte sabatino se ha distinguido por publicar a nuevos y viejos talentos y, desde luego, José Luis Martínez afirma que los temas no se agotan en los libros, sino que se extienden en un gran abanico de manifestaciones artísticas y del comportamiento humano.

“Siempre hay un huequito para las buenas historias”, dice a los estudiantes del CIDE. Incluso, uno de los números del suplemento fue una abierta apología sobre el alcoholismo.

Dice que uno de los principales objetivos de los periodistas es “vivir las cosas” y aprender a escribirlas, pues cuando las experiencias no se ponen en un texto estamos contribuyendo al olvido. Sostiene que contar las anécdotas con imaginación es tarea cotidiana de los cronistas, lo cual se vuelve imposible cuando se pierde la capacidad de asombro.

José Luis Martínez considera que los escritores son los reyes del periodismo. Dentro de su obra destaca el libro El Santo Oficio (Conaculta, 2013) el cual recopila las columnas que escribió desde la década de 1980 sobre temas culturales y de actualidad.

El libro sirve como álbum fotográfico de momentos relevantes de las últimas tres décadas y para recordar a personajes que fueron sus protagonistas –como Huberto Batis, Xavier Velasco y Fernando Benítez. Pero sobre todo, para tener en cuenta la puntillosa pluma del periodista y su alter ego, el Cartujo, quien le servía para conversar sobre los temas elegidos.

A pesar de su larga experiencia, el periodista de la vieja guardia se ve emocionado al leer su propia crónica, como un principiante con su primer trabajo publicado.

Víctor Fuentes del Villar

Víctor Fuentes festeja a como estrella

Las calles que rodean el Hotel Four Season Reforma han soportado a cientos de fans de artistas como Paul Mccartney o One Direction, pero la mañana del martes 23 de septiembre Víctor Fuentes del Villar, líder de los trabajadores sindicalizados de la CFE, fue el que recibió este trato.

Alrededor de 25 personas, allegados e integrantes de la cúpula del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (Suterm), celebraron el cumpleaños 76 de su secretario general con un desayuno en el hotel de lujo.

El líder del Suterm fue recibido en el estacionamiento por una edecán de vestido negro y tacones altos.

Además del beso y abrazo de bienvenida, Víctor Fuentes dedicó largas miradas y piropos en voz baja a la mujer, sin importarle la presencia de otras personas en el recibidor del hotel de lujo. Todo y todas las personas presentes estaban dedicadas para complacer al líder.

Alrededor de 25 invitados celebraron un desayuno en el Salón Morelia de 8 a 10 de la mañana. Los elementos de seguridad del hotel tuvieron atenciones especiales para este espacio, aunque en los salones contiguos se realizaban otros eventos.

A las 9:59 de la mañana el líder terminó el desayuno y salió del hotel adelantándose a todos sus invitados.

Aunque las instalaciones le permitían abandonar las instalaciones en su camioneta Suburban plateada, Víctor Fuentes decidió cruzar la calle para saludar a decenas de personas que ya lo esperaban.

El objetivo de estas personas no era únicamente saludar a Víctor Fuentes sino fijar una impresión, pues algunas mujeres iban disfrazadas como porristas, máscaras del Fantasma de la Ópera o minifaldas y ropas ajustadas. El desfile se extendió por las calles de Burdeos y el propio Paseo de la Reforma.

No todos eran porristas. Además, se encontraban varios sujetos detectando e intimidando a los extraños que sacaban fotos.

Una vez que partió la camioneta del líder sindical los porristas corrieron a las instalaciones del Sindicato en Río Lerma. Como si fueran espontáneos una vez más dedicaron porras y lanzaron saludos a Víctor Fuentes, quien ingresó al edificio sin detenerse o bajar la venta del auto.

Entonces se reactivó el operativo de los vigilantes. Un mujer de alrededor de 40 años pidió a un reportero de MVS que observó todo el ritual que le enseñara las fotos que tenía en su celular. La solicitud se convirtió en una orden y poco a poco comenzó a azuzar a las decenas de personas que se encontraban en la calle.

Los que antes eran fans o solicitaban una oportunidad de trabajo en la CFE rodearon al reportero. Mediante insultos y amenazas le obligaron a borrar las fotos. Lo dejaron ir tras una serie de advertencias… el teléfono inteligente permitió recuperar las imágenes.

Leyendo Emeequis a través de su editora

Viétnika BatresEl carácter de una publicación es igual al de sus editores. Viétnika Batres dice que la revista Emeequis es pequeña en cuanto a su organización, pero defiende su valor periodístico e incluso afirma que con el paso de los años ha incrementado su presencia comercial.

En una casa de la colonia Condesa se reúne con estudiantes para hablar sobre su experiencia en la revista, aunque como en muchas conversaciones sobre el mundo periodístico los tópicos se salen del ámbito profesional, accede a platicar su experiencia en una de las publicaciones que hace más ruido en la ciudad de México.

El origen de esta publicación es más o menos conocido: El equipo original trabajaba en La Revista, de El Universal, donde tenían cierta libertad editorial para abordar los temas políticos más relevantes desde una postura crítica. Era el primer gobierno de alternancia en México y las herramientas de transparencia parecían brindar una nueva forma de encarar al poder. Al frente del equipo estaba Ignacio Rodríguez Reyna, un periodista acucioso y conocido como mentor de múltiples cronistas.

En 2005, los directivos de El Universal comenzaron a bloquear el trabajo de La Revista. Según cuenta Viétnika Batres, los editores entregaban cada semana el número terminado a los altos directivos, incluso después de que se mandaba a imprimir. En dos ocasiones los dueños del Gran Diario de México decidieron que los artículos de portada eran demasiado incómodos al poder y ordenaron cambios de última hora.

En una de estas modificaciones repentinas se cometió un error que develó la trampa editorial, pues aunque se suprimió el artículo incómodo -un reportaje de Daniel Lizárraga sobre el fideicomiso entregado a Vicente Fox antes de asumir el poder- la referencia quedó en el índice de La Revista.

Viétnika cuenta esta historia con una media sonrisa dibujada en la cara. En realidad es una versión que se conoce bastante bien en el medio periodístico: cansados de esta situación, los colaboradores de La Revista renunciaron a El Universal para crear su propia publicación.

El nacimiento de Emeequis fue resultado de la participación de múltiples actores de la sociedad que buscaban crear un nuevo medio independiente. Fueron convocados ciudadanos de diversos orígenes, intelectuales y periodistas para crear una base económica que sirviera para lanzar la revista, antes de que el crow founding –cuando una multitud se junta u organiza para fondear una causa- fuera famoso en estas latitudes. Finalmente lo consiguieron y nació Emeequis.

Hay una parte de lo que cuenta Viétnika que hace parecer que trabajar en Emeequis es medio jodido (quien lo dice, si es Viétnika, en comillas): espacio pequeño, muebles puestos por los propios periodistas, futuro incierto, falta de experiencia en el mercado… Sería jodido si no existiera la otra parte: una apuesta periodística basada en la crónica y la investigación de los temas centrales.

La entrevista con estudiantes del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) coincidió con la salida de un reportaje de portada sobre Julio Cortázar, en el que se exhibió cómo el escritor era seguido por espías de la Dirección Federal de Seguridad –un organismo policial del Estado mexicano que antecede a los actuales organismos de inteligencia- y que bien podría resumir el trabajo de la revista. Se trata de un tema que está a la vista de todos, con un banco de información- el Archivo General de la Nación- abierto y que sin embargo pocos periodistas tienen el tino de descubrir, editar y presentar de forma tan cuidadosa como el número de septiembre de 2014.

El carácter de una publicación lógicamente está en quienes la hacen. Aunque en el caso de Emeequis la voz principal es la de Ignacio Rodríguez, algo puede rastrearse del color de la revista en el perfil de Viétnika Batres, la segunda a bordo, que pertenece al equipo original de La Revista y que vio pasar los primeros años inciertos de la publicación, al grado de tener que suspender los salarios durante algún tiempo y tener ediciones de escaza circulación.

Para cada problema de la revista tuvo una respuesta: la señora de limpieza siempre tuvo seguro social, la oficina de Ignacio Rodríguez es el lugar más seguro para guardar los cuadros que no se vendieron en la subasta inicial, los socios pueden ir cuando quieran a preguntar por las finanzas (“por qué no se pararon ahí en las épocas difíciles”, pregunta Viétnika), la redacción ha funcionado como escuela para reporteros que no siempre fueron agradecidos y así sucesivamente; una publicación pequeña pero de la cual se habla ampliamente.

Si algo tiene claro la editora es que la vocación de Emeequis es el periodismo serio y que éste es bien valorado por la sociedad; que se puede construir una publicación que sea honesta con sus lectores y frontal con los poderes.

De risa fácil, seguridad al hablar y con una anécdota lista sobre reportajes o cosas interesantes de la revista (como cuando tuvieron que aprender el sistema de distribución de las publicaciones impresas) Viétnika se desgrana, platica de forma abierta, con una postura clara sobre las cosas e invita a los cuestionamientos.

En efecto, tras conocer a Viétnika Batres se lee un poco la revista Emequis.

EMP gasta 300 mil pesos en viaje de Angélica Rivera a Brasil

Angélica Rivera
Angélica Rivera

La esposa del presidente Enrique Peña Nieto viajó a Brasil el 24 de junio de 2014. El pretexto fue asistir al partido Mexico VS Croacia del mundial de Futbol.

Según una solicitud de información, el Estado Mayor Presidencial gastó 23 mil 163 dólares para acompañar a Angélica Rivera en su viaje. 306 mil 022 pesos, al tipo de cambio actual.

De acuerdo a la dependencia, esta actividad tiene fundamento en el artículo cuarto del reglamento del EMP, que dice:

Artículo 4.- El Estado Mayor Presidencial tendrá las misiones generales siguientes:

I. Garantizar la seguridad del Presidente de la República, de su familia, de los mandatarios y altos funcionarios extranjeros que visiten el territorio nacional, de los ex Presidentes de la República, y de otras personas que por la importancia de su cargo o encomienda, o por su situación, expresamente ordene el titular del Ejecutivo Federal;

En la solicitud, Presidencia de la República dijo que el viaje fue “personal”. Además, Angélica Rivera no es una funcionaria pública, por lo que no hay una partida para gastos de viaje u otras actividades.

De acuerdo a Quien, Angélica Rivera estuvo en el palco VIP de la Arena Pernambuco en Recife.

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cisen

Cisen: gobierno federal refuerza herramientas de espionaje

cisenCuando el presidente Enrique Peña Nieto dijo que pondría el acento en el trabajo de inteligencia para combatir a la delincuencia  hablaba en serio.

El Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) reforzó de manera exponencial sus herramientas para labores de inteligencia y espionaje con el cambio de sexenio.

Y además, el gobierno federal tiene prisa. Para los primeros cuatro meses del 2014, en el periodo enero-abril, programaron un gasto de 16 mil 532 millones de pesos, 16 veces más de lo invertido en el primer año de gobierno.

Los recursos públicos destinados al Cisen representan, por ejemplo, casi seis veces el presupuesto anual del Instituto Federal de Telecomunicaciones.

Y también significa casi 12 veces más el presupuesto de otras instancias como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

El presupuesto del Centro de Inteligencia Mexicano para 2014 aumentó 174 por ciento respecto al año anterior según consta en el presupuesto de egresos.
La legislación sobre acceso a la información pública permite mantener bajo reserva los detalles del equipo comprado y la identidad de sus proveedores pues se trata de adquisiciones relacionadas con la seguridad nacional.

Aún así, el título de los proyectos de inversión permite saber que el Cisen fortalece sus capacidades para reunir y analizar información; por ejemplo, los procesos más costosos son:

  • Equipo de comunicación especializada para prevención: 6 mil 232 millones 805 mil 640 pesos
  • Equipo para recolección de información para coordinación: 5 mil 577 millones 572 mil pesos
  • Equipo para recopilación de información en campo y de forensia informática para el fortalecimiento del Estado mexicano: 2 mil 048 millones 666 mil 620 pesos

Además de la compra de equipo se contempla el mantenimiento y costo de operación por períodos de cinco y 10 años.

Este 30 de abril de 2014 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el programa para la seguridad nacional 2014-2018, donde destaca la creación del Sistema Nacional de Inteligencia (sin), el cual reunirá a las unidades de  PGR, la policía federal, las fuerzas armadas y el Cisen.

Además del gasto para equipo de espionaje y comunicaciones, desde este año el Cisen tiene una nueva partida llamada “provisiones para contingencias y otras erogaciones especiales”, que tiene asignados 4 mil 600 millones de pesos.

De la información pública disponible no hay manera de saber en qué se usarán esos recursos públicos.

El propio presidente Peña Nieto ha subrayado la importancia que tendrá el Centro de Inteligencia en su gobierno: “Un elemento fundamental de esta política es el mayor uso de información estratégica en seguridad; gracias a las labores del Cisen, hoy el país cuenta con una fusión y convergencia de inteligencia”.

Jorge Luis Sierra, experto en fuerzas armadas y seguridad nacional dijo que el gobierno mexicano está rearmando su estructura de inteligencia, luego de varios años de descuido y falta de inversión.

“En las iniciativas de ley que ha introducido el gobierno federal, recientemente, existe la intención muy clara de convertir a toda la industria de telecomunicaciones en una plataforma de espionaje”, dijo.

Sostuvo que la política de seguridad debe ir acompañada de controles democráticos que aseguren que la tecnología no se utilizará con fines políticos:

“Pero si eso no está acompañado de controles democráticos y de rendición de cuentas y de transparencia, entonces estaríamos prácticamente retrocediendo a las experiencias en donde los grupos de inteligencia estaban dedicados simplemente dedicados a la investigación política con fines electorales o confines de control o de manipulación política”, agregó.

Para este reportaje se consultó a la Comisión Nacional de Seguridad, pero no quiso hacer comentarios.

Así, con una inversión histórica, suficiente para comprar cualquier equipo de espionaje y de intervención en comunicaciones, el Cisen está de regreso.

NOTA IMPORTANTE: en la versión original decía que el aumento del presupuesto total era de 274%, la cifra correcta es 174%. El error y responsabilidad es completamente mía, maldita sea. SB 

Sebastián Barragán/Irving Huerta

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Caos nacional en albergues

La Gran Familia
La Gran Familia

El operativo federal en el albergue para menores “La Gran Familia”, en Zamora, Michoacán, destapó el desorden en el que operan los albergues públicos y privados del país: no hay registros oficiales, se desconoce el número exacto de los niños y jóvenes que resguardan y el mal estado de las instalaciones pone en riesgo sus vidas. El caso del centro que dirigía “Mamá Rosa” podría replicarse en otro lugar de México.

Las cifras oficiales dan cuenta del caos: en el censo 2010, el Inegi reportó que más de 19 mil menores vivían en albergues públicos o particulares. Pero tres años después, el mismo organismo dio a conocer que cerca de 11 mil menores vivían en este tipo de instituciones.

De estos 11 mil menores, treinta por ciento estaba en albergues de gobierno. El resto, en privados.

El DIF nacional, organismo encargado de la política pública para proteger a los menores en desamparo, también carece de un diagnóstico confiable.

En un proyecto para construir un nuevo albergue al sur de la ciudad de México, señaló: “los datos de menores institucionalizados en hogares privados son relativamente inciertos pues a pesar de existir un monitoreo por parte de las autoridades locales, los hogares privados no realizan los reportes en tiempo ni forma”.

En el año 2006, la investigadora Elena Azaola recorrió 55 albergues en cinco estados del país y encontró que 73 por ciento de los establecimientos no cuentan con supervisión de las autoridades, siete de cada 10 carecen de personal capacitado y no tienen protocolos de atención.

La académica dijo a la primera emisión de Noticias MVS que estas condiciones tendrán efectos posteriores, precisamente cuando los niños se reintegren a la sociedad.

“Cuando recibieron toda esa base de abusos, de abandono, de la indigencia, de  violencia, de golpes, de ignorarlos, de humillarlos, qué van a dar esos niños cuando sean grandes: lo mismo que recibieron, entonces no nos espantemos de la violencia espantosa de nuestro país, ese sería mi resumen, no nos espantemos si estamos abandonando a la infancia y a los jóvenes   de la manera como se les abandone”.

 

Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México, sostuvo que el estado mexicano no tiene capacidad para supervisar todos los albergues, lo cual se agrava por la corrupción e impunidad que predominan en todos los niveles de gobierno.

El sistema DIF más allá de gente muy valiosa y comprometida puede intentar hacer cosas, no tiene ni la capacidad instalada ni el marco jurídico ni el personal apropiado para atender esta realidad.

Sobre el albergue de La gran Familia en Zamora, Michoacán, sostuvo que refleja la falta de actuación de las autoridades en todos sus niveles:

“La verdad es un doble lenguaje el que han manejado las autoridades porque se llaman a sorpresa cuando es su obligación supervisar, no tendrían de qué sorprenderse, porque su obligación a nivel federal, estatal y municipal era realizar la supervisión.

La declaratoria de sorpresa es en realidad una autoconfesión de la grave omisión que han tenido para más de 30 mil niños y niñas en 700 instituciones, de los cuales no cuales sabemos su situación jurídica ni integridad, ni cuándo van a salir de estos espacios”.

 

Albergue Graciela Zubirán
Albergue Graciela Zubirán

Dentro de los albergues que administra el DIF Nacional las cosas no marchan mejor. La dependencia federal registró un proyecto de inversión ante la Secretaría de Hacienda para demoler y reconstruir la Casa Hogar para Niñas “Graciela Zubirán Villarreal”, ubicada a un lado de ciudad universitaria.

En el documento oficial el DIF argumenta que el espacio actual presenta 12 problemáticas que interfieren con el funcionamiento del albergue; entre las cuales destaca:

  • Dificultad en el cuidado y vigilancia de las niñas
  • Riesgo de ingreso de personas ajenas al inmueble.
  • El sistema contra incendio es obsoleto y requiere ser reemplazado.

 Ver documento completo DIF NacionalDIF Albergues

El proyecto del DIF Nacional no vacila en advertir que este albergue representa “un contundente riesgo para sus ocupantes, dando pie a la avería de equipos, goteras, apagones, fugas, inundaciones, colapsos, cortos circuitos e incluso incendios, llegando al grado dar lugar a percances mayores que desencadenen pérdidas materiales y humanas”.

El lugar atiende a niñas en circunstancias de violencia familiar, falta de recursos económicos, carencia de vivienda, orfandad parcial o total, víctimas de explotación sexual, abandono, víctimas de desastre natural, entre otras. Atiende actualmente a 114 niñas de entre 9 y 18 años de edad.

Un informe de este año sobre las Procuradurías de la Defensa del menor y la familia del DIF Nacional sostiene que 2013 cerró con  15 mil 700 menores institucionalizados, de los cuales 12 mil 869 son niñas y 12 mil 831 niños. Las cifras contradicen a las publicadas por el Inegi.

Sin embargo, no indica si están en albergues públicos o privados ni señala cuáles son sus condiciones de vida.

El equipo de la primera emisión de Noticias MVS solicitó una entrevista con el DIF  nacional para conocer su versión, pero no se dio respuesta.

 

Publicado en MVS Noticias 6 de agosto

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